Palabras para un amigo...

Digo, ¿no te cansa?. ¿No te aburre?. ¿No te deprime?. ¿No te absorbe tanto como para hacerte sentir vacío?. ¿Te llena?. Sé, mi querido amigo el drama que pasas, en serio que lo sé. Y te imagino, sabes, despertando por la mañana, mirando al lado de tu cama y sentir la falta. Levantarte y sentirte tú mismo ausente, encerrado entre cuatro paredes, tan lleno de nada. Absurdo. Levantarte y no darle un beso a alguien y desearle buenos días. Te aseas, te vistes y vuelves a tu rutina. Salir, caminar, ir de compras; deseando siempre llevar de la mano a alguien contigo. Compras algo para comer y no sabes si comes ahi mismo o llevas para tu casa. Al fin te decides y comes, solo, nuevamente. Extrañas, añoras, risas, sonrisas, miradas cómplices, roces, palabras, planes, sueños, anhelos.
Miras a tu alrededor y vuelves a sentirte vacio.
Te imagino, mi querido amigo, sentir la opresión en tu pecho, el nudo en tu garganta. Extrañas. Y lloras. Entonces vuelves a ser el mismo que nadie ve y nadie conoce. Vuelves a llorar. Sé que sufres. Sé que te haces fuerte ante los demás, sólo para no demostrar lo débil que eres.
Sientes la frustración de no haber hecho bien las cosas y de no poder remediar nada ya. Lo hecho, hecho está, querido amigo. No vale mirar trás, no vale arrastrar el pasado, el peso es demasiado para avanzar hacia tu futuro. Y aunque sabes que todo va a salir bien, no evitas sentirte mal por lo que pudo ser y no fue.
Amigo mio, has sufrido mucho, te conozco y conozco tu historia. Amas a tu madre, !quien no!, pero más porque Ella te infundió el valor para seguir adelante. Soportaste muchas cosas de niño y sufriste mucho por eso. A veces los demás niños eran crueles contigo. Es parte de la vida. Quisiste rendirte, pero Ella estuvo contigo. Sobreviviste. Te admiro por eso. A pesar de los maltratos, supiste crecer. A veces las palabras duelen más que las acciones.
Creciste, viviste aventuras, conociste personas, lugares. Hiciste buenos amigos y malos también, pero supiste elegir. Te enamoraste y la vida te regaló lo más hermoso que te pueda dar: Un hijo. Daniel. Aquel niño que te hizo llorar de emoción cuando lo viste nacer. Al que arrullabas por las noches para hacerlo dormir. El que te rompia el corazón escucharlo llorar y tirarte de la manga de la camisa para q te levantaras a pasearlo cuando sabias que no debias hacer ya eso. El niño que te hacia llorar a diario cuando estuviste lejos de él. Y sé que aún lloras por él. Lamento haber tocado el tema. Pero de verdad, amigo, tienes un hijo hermoso.
Te casaste y te separaste, eso también es parte de la vida. Te volviste a enamorar. Y volviste a disipar en algo tu soledad. Vivir, sobrevir, esa es la clave, viejo.
¿Y ahora?. Sigues ahí, duermes y amaneces solo. Aunque alguien en la distancia piensa en ti y te ama, es duro vivir asi. El asunto, viejo, es que no te dejes llevar por la pena de la ausencia. Tienes lejos de ti a las personas que amas. Pero no todo es para siempre. Ánimo, hermano, pronto tendrás a todos comiendo en la misma mesa contigo, abrazándote, darte besos y haciendote feliz, tanto com tú deseas hacerlos. La vida no es eterna. Y el sufrimiento tampoco.
Quiero desearte siempre lo mejor, quiero que sepas que siempre estoy contigo. Deja la tristeza, deja aquella depresión de lado. Deja todo aquello que te lastima por dentro. Sonríe, y date tiempo. Tarde o temprano verás tu vida cambiar.
Lo que empezó como un reproche, termina como una palmada en la espalda. Porque en el camino te comprendí. Es duro, si. Pero no hagas de ese sufrimiento padecido una excusa para dañar a los demás. Sé feliz, sonríe nuevamente; sólo asi podrás demostrarle a los demás cuanto los amas.
Me alegra haberte escrito estas palabras, de algún modo también he visto las cosas claras. Te dejo todo mi aprecio y cariño, un abrazo inmenso, de esos de buenos y entrañables amigos. Discúlpame si cuando me necesites no esté. Pero debes saber que vivo en tí.
Recuerda, amigo mio: La vida no es eterna. Y el sufrimiento tampoco.